De la mesa a la cocina sin gritar
El camarero toma la comanda en la mesa y la cocina la tiene en pantalla antes de que vuelva a la barra.
- Plano de mesas y terraza
- Comanda desde el móvil
- Pantalla de cocina (KDS)
- Dividir y juntar cuentas
Caja, comandas, cocina, carta con QR y quiosco, todo dentro del mismo programa y conectado con tu contabilidad. Funciona en la nube, y si un día te quedas sin línea, sigue cobrando.
Para quién
No es un programa genérico con el nombre cambiado: cada sector tiene sus pantallas, sus botones y lo que necesita a mano. Entra en la demo y míralo tú mismo.
El camarero toma la comanda en la mesa y la cocina la tiene en pantalla antes de que vuelva a la barra.
Lector de códigos, balanza conectada y cola que avanza. El peso entra solo en el ticket y el cambio sale calculado.
Venta rápida en la barra, peso para la bollería y los encargos apuntados con su fecha.
Hora pedida, servicio hecho y cobro, todo en el mismo sitio. Bonos de sesiones, ficha de tinte y comisiones.
Tallas y colores sin inventar referencias: una prenda, sus variantes y el stock de cada una.
Consulta, medicamentos, pienso y peluqueria canina en una sola venta, y la historia de cada animal detras.
Venta con numero de serie, garantias que se pueden demostrar y las reparaciones con su parte.
Venta de mostrador y encargos con fecha, hora y direccion de reparto, que es lo que aqui se hace cada dia.
Todo el conjunto
La comandera, la cocina, la carta del cliente y el quiosco son el mismo programa hablando consigo mismo. No hay que comprar nada más ni hacer que dos programas se entiendan.
El camarero toma la comanda con su Android en la mano, de pie en la mesa. Lo que apunta sale en la cocina al momento y en la cuenta de la mesa.
Cada zona ve solo lo que le toca: la freidora, la plancha, los postres. Las comandas se ordenan por tiempo y lo que ya ha salido queda tachado.
El cliente escanea el QR de la mesa y ve la carta con los alérgenos y las fotos. Se cambia un precio en el TPV y la carta ya lo lleva: no hay dos cartas.
El cliente pide y paga solo en la pantalla de la entrada. El pedido entra en la cocina como cualquier otro y el ticket sale por la impresora del quiosco.
La balanza habla con la caja: se pone el género, se elige el artículo y el peso ya está en la línea. Ni teclear ni equivocarse de tecla.
El cliente ve qué le están cobrando mientras se cobra: las líneas, el total y el cambio. Menos discusiones en el mostrador.
El mostrador
No hace falta cambiar de hardware para estrenar programa. El lector, la balanza, la impresora y el cajón que hay en el mostrador siguen sirviendo; y si quieres ir más allá, el cajón inteligente.
Compatible con los cajones que cobran y devuelven el cambio —Cashlogy de Azkoyen y otras marcas—. El TPV le dice el importe, el cliente echa el dinero y la máquina devuelve el cambio contado. Nadie toca el efectivo y, al cerrar, lo que dice la máquina y lo que dice el programa es el mismo número.
El lector de siempre, por USB o inalámbrico. Se pasa el código y el artículo entra en la línea con su precio; si no tienes, la cámara del móvil también lo lee.
Se pone el género en el plato, se toca el artículo y el peso ya está en la línea con su importe. También lee las etiquetas que imprime la balanza del mostrador, con el peso dentro.
Térmica de 80 o 58 mm, por USB, red o Bluetooth. Y la de la cocina, que puede ser otra y en otra habitación.
Corre en cualquier Android: los terminales de mostrador con impresora integrada, una tableta de 10 pulgadas, una PDA o el móvil que ya llevas.
Cobrar
Cobres como cobres, la venta queda apuntada una sola vez y el cierre de caja cuadra sin que nadie meta la mano.
El TPV le dice el importe al datáfono del banco o al lector SumUp por Bluetooth, y el aparato le contesta si ha ido bien. No se teclea el importe dos veces, que es de donde salen los descuadres.
Sin datáfono: el cliente acerca la tarjeta o el reloj al móvil Android y ya está cobrado. Y si hace falta PIN, el lector SumUp de bolsillo. Va bien para la terraza y para el reparto.
Para cobrar un pedido del quiosco o de la carta QR, o para enviar un enlace de pago a quien reserva. El cobro vuelve al ticket él solo.
El cambio calculado, el cajón que se abre solo y el arqueo al cerrar, moneda a moneda. Si falta, se ve de quién es el turno.
Por personas o por producto, y cada uno con su método: uno con tarjeta, otro en efectivo, el tercero que invita.
El ticket es factura simplificada, y si hace falta la completa se hace desde el mismo ticket. Preparado para Verifactu.
Cobrar con tarjeta
Los lectores de tarjetas SumUp van integrados con Tapik: un aparato pequeño, sin cuota y sin permanencia, que cobra lo que el TPV le dice. Para quien abre y no quiere atarse a ningún banco, y para quien ya tiene datáfono y quiere un segundo para la terraza.
El lector se empareja por Bluetooth con el móvil o la tableta donde corre Tapik. Al pulsar «Tarjeta», el importe ya está en la pantalla del lector; el cliente acerca la tarjeta, el móvil o el reloj, y cuando el lector dice que sí, el ticket se cierra solo como pago con tarjeta. Ni teclear el importe, ni apuntarlo después.
La cuenta se hace en la web de SumUp en cinco minutos; el lector llega a casa. Después, en la ficha del terminal de Tapik, eliges «SumUp (lector Bluetooth)» y ya cobras.
Ni coste fijo mensual, ni alquiler del aparato, ni contrato que te ate. Pagas una comisión pequeña por operación y ya está.
La misma tarifa para tarjetas de débito y de crédito, y sin mínimos: el mes que vendes poco, pagas poco.
Pago sin contacto, con PIN si hace falta. Certificado por los bancos y las marcas de tarjetas; los datos no pasan nunca por el TPV.
SumUp es un proveedor de pagos electrónicos reconocido en todo el mundo, con millones de comercios que cobran con sus lectores. Tapik también puede cobrar con un datáfono del banco por agente local, con Redsys o Stripe, o con un QR de SumUp en la pantalla: todas las formas de cobrar.
Para llevar
En el horno, en la charcutería y en medio restaurante, la venta que se lleva el cliente pesa tanto como la de mesa. Tapik la trata como lo que es: sin mesa, con nombre y, muchas veces, con una hora de recogida por medio.
Va marcada como «para llevar» desde el primer artículo. Sale en la cocina igual que el resto, pero con el nombre de quien viene a recogerla en vez de un número de mesa.
Desde la carta con QR o desde el quiosco del local. Entra sola en la bandeja de pedidos y tú decides si la aceptas y en cuántos minutos la tendrás.
El pastel del sábado o las veinte barras de la comunión: con día, hora, señal si la deja, y resguardo impreso. El día que toca salta solo al obrador.
Se pasan al TPV con una forma de pago por plataforma, así en el cierre quedan aparte y puedes cuadrar su liquidación. Tarifa propia para el reparto: la comisión no se puede comer el margen.
El día que falla la línea
Es la pregunta que deberías hacerle a cualquier TPV en la nube, y la que nadie contesta claro. Aquí la respuesta es que no pasa nada: las cajas se hablan por tu red del local, la venta se guarda y, cuando la línea vuelve, todo sube solo a la nube.
Y el resto del negocio
Tapik es el TPV de GestioERP, no un programa aparte que luego se conecta. Lo que cobras hoy ya cuenta en el stock, en los informes y en el modelo de Hacienda, sin exportar nada ni pasar ningún fichero.
Son negocios demo de verdad, con su catálogo y sus ventas. No hace falta registrarse ni dejar ningún correo.
O descárgatelo para Android: todas las apps